El amistoso ante Venezuela pone a prueba el rendimiento colombiano y reabre el debate sobre el apoyo y el crecimiento del fútbol femenino.


Luego de imponerse 1-0 en el primer amistoso, la Selección Colombia femenina disputa este martes 13 de octubre un nuevo compromiso ante Venezuela en la isla de Margarita. El gol de Ingrid Guerra, al minuto 67, le dio la victoria al conjunto nacional en el encuentro anterior. Para este segundo duelo, programado a las 4:00 p. m., hora colombiana, el equipo buscará seguir fortaleciendo su rendimiento de cara a los próximos desafíos internacionales.

Más allá del resultado favorable, este nuevo enfrentamiento representa una oportunidad para que el cuerpo técnico, encabezado por Angelo Marsiglia, evalúe alternativas tácticas, dé minutos a otras futbolistas y fortalezca el funcionamiento colectivo. Colombia ya aseguró su clasificación al Mundial femenino de Brasil 2027 tras conquistar la Liga de Naciones de la Conmebol, por lo que ahora el desafío consiste en llegar a la cita mundialista con un equipo capaz de competir frente a las mejores selecciones del planeta.

Sin embargo, ganar por la mínima diferencia no debería ser motivo para dejar de analizar el rendimiento del equipo. En el primer encuentro, Colombia tuvo dificultades para concretar sus aproximaciones durante buena parte del partido y encontró la ventaja en el segundo tiempo. Aunque la victoria demuestra capacidad para resolver encuentros cerrados, también deja abierta la discusión sobre la eficacia ofensiva, la generación de oportunidades y la necesidad de mantener la concentración durante los 90 minutos.

La crítica no busca desconocer el esfuerzo de las jugadoras, sino entender que la clasificación al Mundial es un paso importante, pero no garantiza por sí sola una participación destacada. Para aspirar a competir en instancias decisivas, el equipo necesita continuidad, preparación exigente, una buena gestión de los cambios y oportunidades reales para que las futbolistas jóvenes demuestren su talento.

También es necesario hablar del reconocimiento al fútbol femenino. Las jugadoras han conseguido resultados importantes para el país y siguen construyendo una historia deportiva que merece mayor atención. No obstante, el crecimiento de esta disciplina no puede depender únicamente de las victorias o de los grandes torneos: requiere inversión sostenida, mejores condiciones de desarrollo, competencia de calidad y una cobertura mediática que acompañe al equipo durante todo el proceso.

El partido ante Venezuela debe entenderse, por tanto, como algo más que un amistoso. Es una prueba para corregir errores, fortalecer las virtudes colectivas y comprobar si Colombia está aprovechando el tiempo disponible antes del Mundial de 2027. El verdadero reto no será solamente ganar estos encuentros, sino convertir cada presentación en un avance concreto.