Jugada frenada en seco: no se mueven mas obras del museo
El juez César Enrique Osorio Ortiz, del Juzgado 24 de Familia de Bogotá, le puso límites a las nuevas intervenciones en el Museo Nacional tras el retiro de decenas de piezas relacionadas con la memoria política, el feminismo y las comunidades LGBTIQ+. La decisión obliga a conservar los elementos desmontados y exige explicaciones sobre quién ordenó retirarlos y bajo qué fundamento legal.
La medida pone bajo escrutinio las actuaciones del Gobierno de Abelardo de la Espriella y del Ministerio de las Culturas, encabezado por Paola Holguín. El juzgado les dio un día hábil para pronunciarse y pidió aclarar si el retiro estuvo respaldado por actos administrativos. También exigió un inventario de las piezas, su ubicación, su estado y la dependencia responsable de cada retiro.
Entre los funcionarios señalados en los reportes sobre el desmontaje figuran Julián Sterling, secretario general del Ministerio, y la directora encargada del Museo Nacional, quienes habrían ejecutado el retiro. La orden judicial no resuelve todavía el fondo de la controversia, pero sí exige que las decisiones sobre el patrimonio público tengan justificación y trazabilidad.
La pregunta es inevitable: ¿con qué criterios se decidió qué piezas debían desaparecer de las salas y quién responde por esa decisión? La memoria histórica no puede quedar sometida a decisiones sin explicaciones públicas.






