Temu y Shein bajo presión: ¿proteger el empleo colombiano o encarecer las compras?
Las plataformas Temu y Shein están en el centro de una discusión económica en Colombia: sus precios bajos atraen consumidores, pero fabricantes y comerciantes advierten sobre la competencia que representan para la industria nacional. El 25 de octubre, la Cámara de Representantes informó sobre una audiencia pública en la que empresarios y congresistas discutieron posibles cambios tributarios y aduaneros para las compras internacionales de bajo valor.
El debate pone frente a frente el bolsillo de los consumidores y la supervivencia de negocios que generan empleo en el país.
El representante Jhon Jairo Berrío, del Centro Democrático, impulsa el Proyecto de Ley 466 de 2025, que busca modificar las condiciones de exención del impuesto sobre las ventas (IVA) para determinados envíos internacionales. En la discusión también participó el empresario Arturo Calle, quien aseguró que su compañía ha perdido cerca de 2.000 empleos y cuestionó las diferencias de costos frente a las plataformas asiáticas. Esa cifra corresponde a su declaración pública y no demuestra, por sí sola, que todos los despidos se deban exclusivamente a estas empresas.
El impacto potencial va más allá de las grandes marcas: talleres de confección, pequeñas tiendas, proveedores y trabajadores independientes también pueden verse afectados si pierden clientes. A esto se suman las preguntas sobre trazabilidad de mercancías, protección de marcas y posibles irregularidades aduaneras, que deben comprobarse caso por caso. El presidente de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico y los gremios del comercio también deben participar en una discusión que no puede reducirse a enfrentar a compradores y empresarios.
Pero la otra cara del debate es el consumidor. Para muchos hogares, los precios bajos representan una posibilidad de adquirir ropa y artículos básicos que resultarían más costosos en otros establecimientos. Si se amplía el cobro del IVA, algunos productos podrían encarecerse. Además, la protección tributaria no resolverá por sí sola los problemas estructurales de la industria colombiana, como los costos de producción, la financiación, el transporte y la productividad.
La iniciativa de Berrío avanza en el trámite legislativo, por lo que no debe presentarse como una obligación tributaria ya aprobada en los términos propuestos. La discusión también involucra al Gobierno nacional, la DIAN, Fenalco, Analdex y los representantes de la industria textil. La pregunta central es si Colombia logrará equilibrar las condiciones de competencia sin trasladar toda la carga al consumidor.
¿Basta con cobrar más impuestos a las compras internacionales o también hace falta una estrategia para que producir en Colombia sea más competitivo?






